jueves, 4 de diciembre de 2014

Martín Chambi

 He leído que en Chile se piensa que los Indios no tienen cultura, que son incivilizados, que son intelectual y artísticamente inferiores en comparación a los blancos y los Europeos. Más elocuente que mi opinión, en todo caso, son los testimonios gráficos. Es mi esperanza que un atestado imparcial y objetivo examinará esta evidencia. Siento que soy un representativo de mi raza; mi gente habla a través de mis fotografías

Vista de Coaza, Departamento de Puno, en donde nació Martín Chambi  





Balcón de Herodes. Cuzco, 1930 



La familia de Ezequiel Arce con su cosecha de papas. Cuzco, 1934 



Jugando al sapo en la chichería, Cuzco, 1931


Boda de don Julio Gadea, prefecto del Cuzco, 1930



Campesinos indígenas en el juzgado, Cuzco, 1929



Ceremonia de los cirios en el templo de Ayaviri. Puno, 1938 



Muro de las cinco ventanas, de Wiñay Wayna. 1941 

Martín Chambi nace en una familia de campesinos quechuahablantes a finales del siglo XIX. En su condición de indio y desheredado, la pobreza y la muerte del cabeza de familia hace emigrar al joven Martín Chambi, con sólo catorce años, a buscar trabajo en las multinacionales que explotan las minas de oro de Carabaya en la selva a orillas del río Inambari.
La fortuna hace que sea allí donde traba su primer contacto con la fotografía, aprendiendo sus rudimentos de los fotógrafos ingleses que trabajan para la Santo Domingo Mining Co. Ese encuentro fortuito con la nueva técnica prende en él la chispa que le decide a buscarse el sustento como fotógrafo. Para ello emigra en 1908 a la ciudad de Arequipa, donde la fotografía está muy desarrollada y donde descollan figuras de fotógrafos notables que venían tiempo marcando un estilo propio y manejando una técnica impecable.
Muchos críticos aseguran que dividió su trabajo en dos grupos: el de índole comercial, que incluía los retratos por encargo, en estudio y exteriores así como los grandes retratos grupales y el otro de carácter personal, que incluía su registro antropológico, básicamente retratos de la etnia andina y registro de tradicionales locales, también estarían sus numerosas vistas urbanas del Cuzco y sus vistas de restos arqueológicos. Si bien esta parte de la obra es cuantitativamente menor, se distingue por haber sido realizada con notable persistencia y continuidad.
El contexto social y cultural en que se desarrolló fue el óptimo, pues una ola creciente de interés turístico e histórico y de investigaciones arqueológicas (la ciudadela de Machu Picchu fue descubierta oficialmente en 1911), así como la llegada al sur de los beneficios modernos de la tecnología (motocicletas, automóviles, vuelos aéreos, nuevas carreteras), fueron, indudablemente los acicates visuales de su inquieto espíritu observador. Chambi fue uno de los protagonistas de la denominada Escuela de Fotografía Cusqueña. Expuso en vida por lo menos diez veces, tanto en el Perú como fuera de él.

                                                          

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